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¡Aprendiendo a flotar!




A principios de mayo la peque comenzó un curso de natación, bueno, en realidad es un curso donde le enseñan a flotar. Estoy muy contenta y la peque está cada día más a gusto dentro del agua.

Las clases sólo duran quince minutos y va todos los días entre semana. Hemos comprado un bono de 20 clases para éste mes de mayo y el mes que viene no sabemos si irá 10 o 20 clases.

El primer día, nada más meterse en el agua, se puso a llorar, me daba una penita ver como no quería estar ahí, ella me miraba y lanzaba sus bracitos hacía mí. Este primer día estuvo casi los quince minutos llorando, se abrazaba a la monitora y no la soltaba. 
El caso es que le encanta el agua pero verse en la piscina con una persona que no conoce es diferente.

El segundo día, cuando vio que la acercaba al agua se agarró a mí muy fuerte y no quería soltarse. Entre la monitora y yo conseguimos soltarla, le comenté que quizás debería esconderme para que no me viera y me contestó que sí, que era una buena idea. Al no verme la peque estuvo un poco más tranquila y la clase fue mejor. 

El tercer día no puso resistencia para irse al agua y lloró menos. Sólo cuando no se veía muy  sujeta por la monitora lanzaba algún quejido.

El quinto día, cuando vio a la monitora se lanzó a sus brazos para irse con ella, nos quedamos alucinados todos, mi marido, la monitora e incluso otros padres que estaban allí. Cada día su contacto con el agua va mejor, incluso aunque lleve puestos los manguitos o "el churro".

La monitora es un encanto de chica, dentro del agua hace todo lo posible para que la peque esté a gusto y tranquila. Le da besitos en la frente, pone delante de ella una tablita de corcho con unos patitos de juguete para que los mire y centre su atención en ellos, le deja coger una pelota y jugar con ella... 


En fin, estamos contentos con el sitio, ha sido un acierto. Los padres con los que coincido en la piscina también están contentos, los monitores son todos muy simpáticos y amables con los niñ@s y, en el caso de que no haya buena relación entre un niñ@ y un monitor solicitas un cambio y sin problemas.


Esto ha sido el relato de la primera semana de ocho que tenemos pensado llevar a la niña a que aprenda a flotar. Ya os adelanto que la segunda semana es muy cortita porque ha estado un par de días enfermita y no hemos podido llevarla a nadar.


Lo dicho, os seguiré informando de las evoluciones de Itziar en el agua.




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