sábado, 21 de abril de 2018

Viaje de Semana Santa


Ésta semana Santa hemos hecho una pequeña escapada, nos hemos ido unos días a Bilbao (sí, volvemos de nuevo). Cuando fuimos el verano pasado me quedé con ganas de visitar un par de sitios, así que era el momento de quitarme esa espinita. 

Ha sido un viaje corto y muy tranquilo, sobre todo hemos ido a descansar, a disfrutar de nuestras peques y a pasar todo nuestro tiempo libre con ellas. No hemos tenido prisa por levantarnos ni tampoco por acostarnos jejeje. Hemos ido al ritmo que nos pedía el cuerpo y la verdad es que ha sido un gustazo. 


El día que llegamos a Bilbao no hicimos nada porque era muy tarde, el viaje de ida fue muy relajado, paramos varias (muchas) veces durante el trayecto, generalmente para ir al baño ;)


Al día siguiente nos levantamos tarde, casi a las 11h de la mañana. Cosa inaudita  para nosotros, porque mis peques son de madrugar y más si no tienen clases. Después de desayunar y arreglarnos nos fuimos a un parque cercano para que las niñas jugasen y estirasen las piernas. 

Por la tarde, después de comer, nos acercamos al monte Artxanda para coger el funicular que te deja en el centro de Bilbao muy cerca de la ría, a la altura del puente de Calatrava. A las peques les encantó la experiencia de montar en el funicular y como aparcamos en el monte tenían asegurado otro viaje más. Una vez en la ría estuvimos paseando por la orilla en dirección al museo Guggenheim para visitar a Pupi, la mascota del museo. Pasamos un ratito allí y volvimos de nuevo al funicular para coger el coche e irnos a cenar. Esa noche volvimos a acostarnos tarde y por lo tanto, a la mañana siguiente volvimos a no madrugar.












El plan para el segundo día era ir a visitar el Bosque pintado de Oma. En el punto de información nos explicaron que también se podían visitar las cuevas de Santamamiñe pero tendríamos que haber reservado con antelación porque son visitas guiadas de grupos reducidos. 

Para llegar al bosque de Oma se pueden tomar dos caminos, uno de 2,5km y el otro de 3,5km. En realidad es una ruta circular de 6km. En la oficina de turismo nos aconsejaron que fuéramos por el más corta a pesar de ir en sentido contrario. Éste camino atraviesa la aldea de Oma, y durante el trayecto vas viendo las vacas, ovejas, cabras y caballos de las fincas. 
Es un paseo casi todo de bajada con dos subidas muy, muy empinadas. Con las peques hacerlo así estuvo bien porque luego la vuelta en su mayor parte fue cuesta abajo. Y menos mal, porque estando ya en el Bosque comenzó a llover mucho aunque mi marido, muy previsor, llevaba unos chubasqueros de plástico y con ellos hicimos el camino de regreso sin mojarnos. A mí me pareció relajante pasear bajo la lluvia mientras vas respirando el olor a tierra húmeda. Mi marido, con la peque a hombros durante todo el camino de vuelta, no lo ve igual :)
¡El bosque es precioso! Vale la pena ir a verlo aunque llueva un poco ¡Yo me quité la espinita! 😉










Mientras caminábamos bajo la lluvia, sólo pensábamos en comer y aunque teníamos bocadillos en el coche, después de la caminata nos apetecía algo más y decidimos comer en el restaurante. La comida fue estupenda y la camarera fue muy atenta y cariñosa con las peques.

Después de comer nos acercamos a ver el Castillo de Arteaga que está muy cerquita del Bosque. Hoy  día está transformado en un hotel pero igualmente vale la pena visitarlo, es como un castillo de cuentos pero en chiquitín. 





Nuestro último día fue muy tranquilo, tomamos la decisión de pasar un rato por el caso viejo de Bilbao. Estuvimos paseando por las siete calles, subiendo y bajando las escaleras de Mallona (300 escalones), se bajan en un momento y subirlas tampoco es demasiado. Paseando por allí vimos a varias chichas con unos gofres súper ricos y grandes. Eran unas burbujas de pan de gofre en forma de cono rellenas de nutella y helado. Como me gustaron mucho y era la hora de merendar, preguntamos dónde los habían comprado y nos dirigimos hacia el local donde los hacen. Las niñas y yo queríamos uno. Tuvimos que hacer cola, pero mereció la pena. El local se llama Holy Bubbles y ¡espero que pongan uno pronto en mi ciudad!





En fin, con éste viaje he conseguido ver lo que me faltó éste verano y disfrutar de una Semana Santa muy familiar.





lunes, 26 de marzo de 2018

¡Me gusta!

¡Hola! Cuanto tiempo sin escribir, ¿verdad? Pues bien, hoy quiero contaros aquellas cosas  que he descubierto recientemente y que ya forman parte de mi día a día.

Los aguacates. Desde que los probé no pueden faltar en mi nevera. ¡Qué buenos que están! Además de ser un súper alimento, dan mucho juego porque son muy fáciles de combinar con otros alimentos. Me gustan en ensaladas, en tostadas, acompañando unos huevos revueltos, etc.



Los batidos. He descubierto el placer de los batidos, me encanta hacerlos con bebida de avena, semillas de chía, sésamo y algo de fruta, como plátanos. Otra fruta que no falta, siempre que haya en el mercado, son las fresas. Las suelo tomar con el batido de plátano, solas o con arándanos. ¡Son todo un placer para los sentidos estos batidos tan nutritivos y ricos!.


La quinoa. El pasado verano la incluimos en nuestra cocina. Empezamos haciendo ensaladas frescas y sabrosas, a estas alturas ya la tomamos como sustituto del arroz en los guisos, aunque en casa el arroz nos encanta. Las peques también la toman, sobre todo con tomate como si fuese arroz a la cubana.



Pan de espelta. Llevamos unos meses usando pan de espelta integral con semillas. La verdad es que está rico y con él se nos hacen menos pesadas las digestiones a la vez que sacia más. Vamos alternado el pan de espelta con el pan de centeno. Todos los días para desayunar no puede faltarme una tostada con aguacate y semillas de sésamo como mínimo.

Las infusiones. Otra cosa que no falta en mis desayunos y a lo largo de del día son las infusiones, éstas y beber dos litros de agua al día están haciendo que no retenga líquidos y elimine toxinas 💪.

Cápsulas del Mercadona Q10. Para cuidar mi piel, me están gustando mucho unas cápsulas del Mercadona que llevan concentrado de Q10. En las indicaciones pone que es una cápsula por día y que se verán los resultados a partir de la cuarta semana. Yo llevo usándolas ya unas seis semanas y estoy bastante satisfecha. Noto que la piel está más iluminada, hidratada y las lineas de expresión de los ojos, llámense "patas de gallo" 😱, se han suavizado.
El producto tiene una textura aceitosa pero se absorbe bastante bien, es muy fácil de aplicar y tiene un olor agradable. Me lo suelo poner por la noche después de lavarme la cara. No llego a gastar una cápsula al día, en realidad gasto una cada dos días más menos. Sí gasto un poco más una noche, la siguiente me toca abrir una cápsula nueva.




Como veis he introducido en mi rutina diaria más productos nuevos en tema de alimentación que de belleza,  aunque he de decir que voy a empezar a probar otro producto de belleza y ya os iré contando que me parece 😉.

jueves, 26 de octubre de 2017

Receta de tahini

¡Hola!

Hace tiempo que quiero contaros como preparo la receta de tahini; El tahini es una crema de sésamo tostado. Yo la tomo desde pequeña, mi padre nos la preparaba para tomarla untada en el bocadillo, en lugar de la típica crema de cacao nosotras disfrutábamos del sésamo con miel para merendar.

Es una crema deliciosa y se puede utilizar como base para la preparación de otros platos como por ejemplo: Hummus con tahini, cus-cus con aliño de tahini, crema de berenjenas con tahini, arrroz con salsa de tahini, etc. Además, el sésamo es un alimento rico en calcio, magnesio, potasio, proteínas y omega 6.
La crema de tahini es muy sencilla de preparar y con muy pocos ingredientes, os la explico a continuación!

INGREDIENTES:

  • 4 Cucharadas de semillas de sésamo sin tostar.
  • 6 Cucharadas de líquido, éste puede ser aceite de semillas, de oliva o agua.
  • Una pizca de sal.
Con esta cantidad preparo un poco de crema que me dura unos días. Si quieres hacer más cantidad puedes usar unos 200 gramos de semillas de sésamo y 50 gramos de líquido.

PREPARACIÓN:

  1. Yo utilizo sésamo sin tostar, entonces lo primero que hago es enjugarlo bajo el chorro del grifo y luego lo escurro bien.
  2. Una vez lavado, pongo el sésamo a tostar en una sartén grande y lo extiende bien. Lo dejo 5 minutos a fuego medio-alto hasta que este dorado. Ahora dejo enfriar un poco el sésamo, aunque a veces no lo hago y lo pongo directamente en el vaso de la picadora. 
  3. Una vez que he puesto el sésamo tostado en la picadora, añado la pizca de sal y el líquido elegido, suelo utilizar aceite de semillas de girasol o aceite de oliva. Procedo a picarlo todo muy bien hasta que consigo una crema que no sea muy grumosa. Cuando lo estoy picando suele quedarse sésamo por la paredes pegado, pero con una espátula voy empujando hacía bajo y sigo picando. 
  4. Una vez que está todo picado ya tenemos nuestra crema tahini para poder utilizarla en cualquier otro plato que vayamos a elaborar. 
  5. En mi caso, como la hago para endulzar mis desayunos, meriendas o como postre con fruta, lo que suelo hacer es añadir un chorrito de miel y lo mezclo todo de nuevo otra vez.
Y así de sencillo es preparar esta crema tan rica!













lunes, 2 de octubre de 2017

Mis propósitos para este nuevo curso.

Este mes de septiembre, como os conté en un post anterior, he redactado una lista de propósitos para este nuevo curso, no sé si los podré llevar todos a cabo pero lo voy a intentar; ¡Soy consciente de que podré realizar algunos con mas facilidad que otros!.

Os cuento los dos más importantes para mi:
Primero, me he propuesto estudiar inglés de nuevo. Es mi asignatura pendiente, siempre me pongo pero luego no termino. Ya, ya sé que con esta mentalidad no debo ponerme a estudiar pero me baso en hechos anteriores.
El segundo propósito, es sentarme, ya en serio, para plasmar y desarrollar un proyecto que lleva un tiempo rondando por mi cabeza. Sólo con dejarlo por escrito, desarrollando cada punto será todo un logro.

Hay algún que otro propósito más pero tampoco vayáis a pensar que tengo una súper lista, pero si que éstos que os cuento son los mas importantes, y los que me gustaría cumplir.

¿Vosotros tenéis propósitos para éste nuevo curso?. Yo siempre tengo alguno, marcase un objetivo para luego sentir las satisfacción de haberlo conseguido es como un subidón de adrenalina. Por eso la idea es que la lista sea realista y no muy larga. Hay que saber que se quiere conseguir e ir a por ello, proyectando toda la energía que se pueda en esa idea. Claro está, tampoco hay que agobiarse pero tener algo en mente me ayuda a centrarme.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Una pequeña rebelde.

Rebeldía, rebeldía, así tengo a la peque de la casa. No hay forma de que haga nada a la primera y da igual de lo que se trate. Podemos pedirle que se lave las manos, los dientes o que recoja un poco los juguetes que ella y su  hermana han sacado. Siempre es igual, la respuesta es NO. Otra forma que tiene de decirnos NO, es ignorándonos o decir que tiene mucho sueño o hambre, y esto suele venir acompañado de una voz con quejido y casi como llorando.

Tenemos paciencia, tengo paciencia e intento que nos haga caso explicándoselo despacio y con calma, pero al final sólo entra en "razón" si le digo por ejemplo: "si no recoges luego no podrás exigir cosas", casi parece un ultimato.

Hay días que ésta actitud te puede hacer gracia (sin reinos, sólo de pensamiento) por las salidas que se le ocurren, que te llegan sorprender. Ver esa forma de intentar esquivar su obligación nos deja a veces casi fuera de juego, pero muchos otros días estamos tan cansados física y mentalmente que sólo pensamos en que lo haga y cuanto antes mejor.

Espero que esto sólo sea una etapa más y que con el tiempo lo recordemos con cariño, mientras tanto lo llevamos con resignación y mucho amor.


jueves, 14 de septiembre de 2017

Chips de Calabacín, riquísimos.



El otro día me animé a hacer unos chips de calabacín, había visto varias recetas desde hace un tiempo pero no veía el momento de ponerme hacerlos o cuando me decidía no tenía calabacines ¡qué desastre!
Por fin anoche encontré el momento perfecto, tenía ganas y tenía calabacines, sí, varios porque los compré pensando en hacer una crema de calabacín que a las peques les encanta pero que al final no nos cuadró.

Hay varias formas de prepararlos, pueden hacerse al horno o freírlos.  Yo opté por la segunda (freírlos) ya que iba con el tiempo justo y al horno tardan un poco más en hacerse.

Son muy sencillos de hacer y necesitan muy pocos ingredientes, sólo se necesita un calabacín tamaño grande (importante tener uno, que no os pase como a mí en otras ocasiones), aceite, harina, sal y pimienta negra si os gusta. Con estos ingredientes comimos los cuatro de sobra, sobre todo porque a las niñas no les gustaron mucho ;)

Os indico los pasos a continuación:
1º Lavar y secar  el calabacín.
2º Cortar en rodajas finas. Yo usé una mandolina, pero un cuchillo y buen pulso es más que suficiente.
3º Extender todas las rodajas en una bandeja, bien repartidas para echarles sal (añadir bastante sal), se deja que reposen unos diez minutos para que la sal absorba la humedad del calabacín y con servilletas de cocina se limpian con suavidad para retirarles la sal sobrante.
5º Pasar las rodajas ligeramente por harina, y sacudir un poco para quitar la harina sobrante. 
6º Freír. Yo he usado la freidora pero también se pueden hacer en la sartén, aunque si lo hacéis así, tenéis que estar atentos para darles la vuelta cuando comiencen a estar doraditas.
Una vez bien fritas se ponen en un plato con papel absorbente para retirar el exceso de aceite.
7º Y por último servir con un poco de sal por encima y a disfrutar. 

Las hice para acompañar un filete de pollo a la plancha, me pareció una buena idea sustituir las patatas fritas por chips de calabacín crujientes.






¡¡¡Espero que os animes, están muy ricos!!!

lunes, 11 de septiembre de 2017

La lista de regalos





En mi familia, desde hace unos años tenemos la costumbre cuando llega una fecha especial, como un cumpleaños o navidad, de realizar una lista con la cosas que nos gustaría que nos regalaran. 

Todo empezó con mi hermana, hacerle un regalo era bastante complicado, ya no sólo por que le gustara o no, que tiene un gusto exquisito, si no porque también era complicado acertar con la talla. Así que un día decidió hacernos una lista (en aquel entonces de papel) donde nos indicaba lo que le gustaba y nos apuntaba las tallas de cada prenda. De esta manera siempre acertábamos, todos estábamos contentos porque conseguíamos evitar tener que cambiar los regalos y ella estaba feliz con lo que recibía.

Hoy día lo sigue haciendo, pero ahora con las nuevas tecnologías, y hablo del whatsapp, es todo mucho más rápido, más completo y con todo tipo de detalles como: imágenes de los productos, las tiendas donde comprarlos, precios, etc.

Nos ha gustado tanto este sistema que ya somos unos cuantos quienes lo usamos. Es verdad que a mí sólo se me ocurre hacer la lista cuando llevan varios días preguntándome por lo que quiero. Normalmente contesto que no lo sé, porque no me he parado a pensar en nada y no puedo decirles. Al final, me doy cuenta de que sentarme un momento y dejar por escrito las cosas que me gustaría recibir no me llevaría mucho tiempo, y me pongo hacer la lista con los regalos que deseo. Claro, la mía es mucho más sencilla que la de mi hermana, simplemente redacto lo que quiero y pocas veces pongo imágenes, ni tallas, ni precios, ni tiendas, sólo el concepto en general, como por ejemplo "un pantalón vaquero azul".

Viaje de Semana Santa

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