Receta de tahini

¡Hola!

Hace tiempo que quiero contaros como preparo la receta de tahini; El tahini es una crema de sésamo tostado. Yo la tomo desde pequeña, mi padre nos la preparaba para tomarla untada en el bocadillo, en lugar de la típica crema de cacao nosotras disfrutábamos del sésamo con miel para merendar.

Es una crema deliciosa y se puede utilizar como base para la preparación de otros platos como por ejemplo: Hummus con tahini, cus-cus con aliño de tahini, crema de berenjenas con tahini, arrroz con salsa de tahini, etc. Además, el sésamo es un alimento rico en calcio, magnesio, potasio, proteínas y omega 6.
La crema de tahini es muy sencilla de preparar y con muy pocos ingredientes, os la explico a continuación!

INGREDIENTES:

  • 4 Cucharadas de semillas de sésamo sin tostar.
  • 6 Cucharadas de líquido, éste puede ser aceite de semillas, de oliva o agua.
  • Una pizca de sal.
Con esta cantidad preparo un poco de crema que me dura unos días. Si quieres hacer más cantidad puedes usar unos 200 gramos de semillas de sésamo y 50 gramos de líquido.

PREPARACIÓN:

  1. Yo utilizo sésamo sin tostar, entonces lo primero que hago es enjugarlo bajo el chorro del grifo y luego lo escurro bien.
  2. Una vez lavado, pongo el sésamo a tostar en una sartén grande y lo extiende bien. Lo dejo 5 minutos a fuego medio-alto hasta que este dorado. Ahora dejo enfriar un poco el sésamo, aunque a veces no lo hago y lo pongo directamente en el vaso de la picadora. 
  3. Una vez que he puesto el sésamo tostado en la picadora, añado la pizca de sal y el líquido elegido, suelo utilizar aceite de semillas de girasol o aceite de oliva. Procedo a picarlo todo muy bien hasta que consigo una crema que no sea muy grumosa. Cuando lo estoy picando suele quedarse sésamo por la paredes pegado, pero con una espátula voy empujando hacía bajo y sigo picando. 
  4. Una vez que está todo picado ya tenemos nuestra crema tahini para poder utilizarla en cualquier otro plato que vayamos a elaborar. 
  5. En mi caso, como la hago para endulzar mis desayunos, meriendas o como postre con fruta, lo que suelo hacer es añadir un chorrito de miel y lo mezclo todo de nuevo otra vez.
Y así de sencillo es preparar esta crema tan rica!













Mis propósitos para este nuevo curso.

Este mes de septiembre, como os conté en un post anterior, he redactado una lista de propósitos para este nuevo curso, no sé si los podré llevar todos a cabo pero lo voy a intentar; ¡Soy consciente de que podré realizar algunos con mas facilidad que otros!.

Os cuento los dos más importantes para mi:
Primero, me he propuesto estudiar inglés de nuevo. Es mi asignatura pendiente, siempre me pongo pero luego no termino. Ya, ya sé que con esta mentalidad no debo ponerme a estudiar pero me baso en hechos anteriores.
El segundo propósito, es sentarme, ya en serio, para plasmar y desarrollar un proyecto que lleva un tiempo rondando por mi cabeza. Sólo con dejarlo por escrito, desarrollando cada punto será todo un logro.

Hay algún que otro propósito más pero tampoco vayáis a pensar que tengo una súper lista, pero si que éstos que os cuento son los mas importantes, y los que me gustaría cumplir.

¿Vosotros tenéis propósitos para éste nuevo curso?. Yo siempre tengo alguno, marcase un objetivo para luego sentir las satisfacción de haberlo conseguido es como un subidón de adrenalina. Por eso la idea es que la lista sea realista y no muy larga. Hay que saber que se quiere conseguir e ir a por ello, proyectando toda la energía que se pueda en esa idea. Claro está, tampoco hay que agobiarse pero tener algo en mente me ayuda a centrarme.

Una pequeña rebelde.

Rebeldía, rebeldía, así tengo a la peque de la casa. No hay forma de que haga nada a la primera y da igual de lo que se trate. Podemos pedirle que se lave las manos, los dientes o que recoja un poco los juguetes que ella y su  hermana han sacado. Siempre es igual, la respuesta es NO. Otra forma que tiene de decirnos NO, es ignorándonos o decir que tiene mucho sueño o hambre, y esto suele venir acompañado de una voz con quejido y casi como llorando.

Tenemos paciencia, tengo paciencia e intento que nos haga caso explicándoselo despacio y con calma, pero al final sólo entra en "razón" si le digo por ejemplo: "si no recoges luego no podrás exigir cosas", casi parece un ultimato.

Hay días que ésta actitud te puede hacer gracia (sin reinos, sólo de pensamiento) por las salidas que se le ocurren, que te llegan sorprender. Ver esa forma de intentar esquivar su obligación nos deja a veces casi fuera de juego, pero muchos otros días estamos tan cansados física y mentalmente que sólo pensamos en que lo haga y cuanto antes mejor.

Espero que esto sólo sea una etapa más y que con el tiempo lo recordemos con cariño, mientras tanto lo llevamos con resignación y mucho amor.


Chips de Calabacín, riquísimos.



El otro día me animé a hacer unos chips de calabacín, había visto varias recetas desde hace un tiempo pero no veía el momento de ponerme hacerlos o cuando me decidía no tenía calabacines ¡qué desastre!
Por fin anoche encontré el momento perfecto, tenía ganas y tenía calabacines, sí, varios porque los compré pensando en hacer una crema de calabacín que a las peques les encanta pero que al final no nos cuadró.

Hay varias formas de prepararlos, pueden hacerse al horno o freírlos.  Yo opté por la segunda (freírlos) ya que iba con el tiempo justo y al horno tardan un poco más en hacerse.

Son muy sencillos de hacer y necesitan muy pocos ingredientes, sólo se necesita un calabacín tamaño grande (importante tener uno, que no os pase como a mí en otras ocasiones), aceite, harina, sal y pimienta negra si os gusta. Con estos ingredientes comimos los cuatro de sobra, sobre todo porque a las niñas no les gustaron mucho ;)

Os indico los pasos a continuación:
1º Lavar y secar  el calabacín.
2º Cortar en rodajas finas. Yo usé una mandolina, pero un cuchillo y buen pulso es más que suficiente.
3º Extender todas las rodajas en una bandeja, bien repartidas para echarles sal (añadir bastante sal), se deja que reposen unos diez minutos para que la sal absorba la humedad del calabacín y con servilletas de cocina se limpian con suavidad para retirarles la sal sobrante.
5º Pasar las rodajas ligeramente por harina, y sacudir un poco para quitar la harina sobrante. 
6º Freír. Yo he usado la freidora pero también se pueden hacer en la sartén, aunque si lo hacéis así, tenéis que estar atentos para darles la vuelta cuando comiencen a estar doraditas.
Una vez bien fritas se ponen en un plato con papel absorbente para retirar el exceso de aceite.
7º Y por último servir con un poco de sal por encima y a disfrutar. 

Las hice para acompañar un filete de pollo a la plancha, me pareció una buena idea sustituir las patatas fritas por chips de calabacín crujientes.






¡¡¡Espero que os animes, están muy ricos!!!

La lista de regalos





En mi familia, desde hace unos años tenemos la costumbre cuando llega una fecha especial, como un cumpleaños o navidad, de realizar una lista con la cosas que nos gustaría que nos regalaran. 

Todo empezó con mi hermana, hacerle un regalo era bastante complicado, ya no sólo por que le gustara o no, que tiene un gusto exquisito, si no porque también era complicado acertar con la talla. Así que un día decidió hacernos una lista (en aquel entonces de papel) donde nos indicaba lo que le gustaba y nos apuntaba las tallas de cada prenda. De esta manera siempre acertábamos, todos estábamos contentos porque conseguíamos evitar tener que cambiar los regalos y ella estaba feliz con lo que recibía.

Hoy día lo sigue haciendo, pero ahora con las nuevas tecnologías, y hablo del whatsapp, es todo mucho más rápido, más completo y con todo tipo de detalles como: imágenes de los productos, las tiendas donde comprarlos, precios, etc.

Nos ha gustado tanto este sistema que ya somos unos cuantos quienes lo usamos. Es verdad que a mí sólo se me ocurre hacer la lista cuando llevan varios días preguntándome por lo que quiero. Normalmente contesto que no lo sé, porque no me he parado a pensar en nada y no puedo decirles. Al final, me doy cuenta de que sentarme un momento y dejar por escrito las cosas que me gustaría recibir no me llevaría mucho tiempo, y me pongo hacer la lista con los regalos que deseo. Claro, la mía es mucho más sencilla que la de mi hermana, simplemente redacto lo que quiero y pocas veces pongo imágenes, ni tallas, ni precios, ni tiendas, sólo el concepto en general, como por ejemplo "un pantalón vaquero azul".

¡Septiembre!




Y ya estamos en mi mes favorito, ¡me encanta septiembre! Es un mes que me gusta desde niña y ahora de mayor sigue siendo así.
Esas playas casi vacías, el mar en total calma, el agua cristalina que deja ver cómo nadan los pececillos... ¡qué gozada es solo pensarlo!
Según pasan los años me he dado cuenta de que cada vez más gente se coge las vacaciones en este mes: todavía hace buen tiempo, el agua está más fresquita, y eso se agradece porque a mi, por ejemplo, no me gusta bañarme en agua caliente, las playas están mas despejadas, se puede llegar tarde y aparcar cerca... 
Las tardes de septiembre también tienen su encanto, hace más fresco cuando cae el sol y hasta se agradece el volver a querer cubrirse los hombros...

Desde que tengo a las peques en edad escolar, cuando llega septiembre me surgen sentimientos encontrados. 
Por un lado, como ya he dicho, es mi mes favorito (esto no se puede discutir), es un mes perfecto para plantearse objetivos y arriesgar, donde vuelve la estabilidad que aporta la rutina de todos los días.
Por el otro, siento penita porque se acaba el verano, y las peques dejan de tener esa libertad para hacer lo que quieran, y vuelven a madrugar, a estar atareadas con las clases y las extraescolares, volverán las prisas para llegar a todos los sitos a tiempo.

A pesar de estos sentimientos contradictorios, estoy feliz, pienso disfrutar de este mes, y aprovecharlo al máximo. 

Es más, me voy a sentar para redactar una lista con ideas y objetivos para hacer y, cuando pueda haré una escapada a la playa para despedirme del verano que se nos escapa de las manos.

Nuestro viaje al Norte.



Hola ¡ya estamos de vuelta en casa! Hemos pasado unos días fuera visitando Bilbao y alrededores. Qué bien lo hemos pasado, las peques han disfrutado con el paisaje, de las barracas (feria), de los paseos en barco, etc. Querían quedarse a vivir allí para siempre. Me recuerdan a mí a su edad, cuando era pequeña y viajaba con mis padres, cada lugar que visitábamos era maravilloso e interesante, y le pedía a mi padre que nos quedáramos a vivir allí. Por supuesto eso nunca pasó. Hoy día yo sigo teniendo los mismos pensamientos: cada ciudad, pueblo o aldea me parece ideal y me imagino viviendo allí. Se lo planteo a mi marido y él me contesta que se puede pensar...me gusta que me diga eso, que no me quite la ilusión.

Volviendo a nuestro viaje, al final pude planificarlo y nos fuimos con los deberes hechos. Tenía apuntados en una libreta todos aquellos lugares que quería visitar, junto con el día en que pensábamos hacerlo. También compré las entradas e hice las reservas pertinentes. En conclusión, hemos cumplido lo planeado, sin prisas y abiertos a cambios y modificaciones. Viajando con niños se debe ir organizado pero sin ser muy estricto con los planes porque en cualquier momento puede surgir un imprevisto. 

Las peques se han portado como unas campeonas, la mayor subió ella sola a San Juan de Gaztegulatxe y muy orgullosa estoy de ella. La peque iba con papá en una mochila portabebé. La graciosa no paraba de decirle que le estaba rompiendo la espalda, y que su mamá no la llevaba precisamente por eso.

Pero me estoy adelantando, os voy a explicar los lugares que visitamos por si alguien se anima alguna vez hacerlo. ¡Espero que así sea!

Para el primer día tenía pensado un plan tranquilo, teniendo en cuenta que el día anterior habíamos llegado a Bilbao a las 20:30 de la tarde, buscábamos algo relajado. Esa mañana a las 12:00 del medio día (sin prisas por madrugar) teníamos compradas entradas para dar un paseo de dos horas por la ría de Bilbao en barca. Sí, igual dos hora parece mucho pensado en las peques, pero he de decir que lo aguantaron bastante bien. Es verdad que al final estuvieron un ratito con el móvil de papá, pero eso no se les puede reprochar. Por mi parte, aproveché todo el viaje para hacer fotos. 
Como eran las fiestas de Bilbao, esa tardehemos ido a Bilbao en su Semana Grande, nos acercamos al parque Etxebarria para montar en las atracciones. Claramente esa idea les encantó y no solo a ellas si no también a nosotros que lo pasamos en grande.







El segundo día hicimos un recorrido en coche por la costa y visitamos Bakio, San Juan de Gaztelugatxe (subida y bajada, como os he contado antes), el Cabo de Matxitxako (donde hicimos un pinic para comer) y Bermeo, donde teníamos reservado un paseo en barco en el que nos llevaron, a la ida, hasta la isla de Izaro y, a la vuelta, por la costa hasta de vuelta a Bermeo entrando en un par de puertos pesqueros. Ese día también tenía previsto visitar Mundaka y Gernika pero se nos echó el tiempo encima y no pudo ser ¡la próxima vez será!







El tercer día estuvimos visitando Portugalete ¡cruzamos el puente colgante!, Getxo y Punta Galea (donde los atardeceres dicen que son muy bonitos). La idea original era hacerlo de la siguiente manera: visitar Zierbena, Santurce, Portugalete, Getxo, Punta Galea, Gatika y Gorliz, pero cambiamos de planes y  decidimos visitar por la mañana el pueblo donde vivió mi suegro (Sodupe), comer allí y por la tarde ir a Las Arenas (Getxo), para cruzar el Puente Colgante, tomar unos batidos de chocolate con unas primas y vuelta, pero esta vez, ¡andando por encima del puente! A las niñas les encantó el paseo, pero yo tengo vértigo...





La mañana del cuarto día visitamos el valle de Añana. En él hay unas salinas de manantial de donde emana salmuera (agua con una concentración muy alta de sal). La visita guiada es muy interesante, explican la historia de las salinas y la forma como las trabajan los habitantes del pueblo. Actualmente las están recuperando y toda sal que fabrican va destinada a un mercado más gourmet.

Salinas de Añana, Álava

Pequeño spa para remojar los pies




















Resumiendo, os animo a viajar al País Vasco y que vayáis descubriendo cada rinconcito, ha sido una experiencia preciosa. Cambiar por completo de paisaje y admirar esos montes verdes llenos de vegetación ha sido un placer para todos los sentidos. 

Me lío y no termino...





Estamos en la cuenta atrás para disfrutar de nuestras vacaciones pero estas dos últimas semana todas las tardes hemos tenido un plan diferente y ¡No hemos paramos ni un momento! Así que tengo que ponerme ya en serio a descartar de mi lista aquellas actividades que no vamos a hacer, y empezar a planificar cada día del viaje para ir un poco organizadosComo vamos tan atareados no encuentro el momento de sentarme para hacerlo, y si me siento no puedo evitar ponerme a escribir por aquí y al final no hago nada más. Encima este fin de semana ha sido el cumpleaños de mi madre y hemos estado de celebración y con planes familiares de lo más diversos, así que tampoco he hecho nada😁.

Ya os contaré a la vuelta de mis vacaciones si he sido capaz de buscar un momento o al final lo he dejado todo manga por hombro y nos hemos ido a la aventura!!!

De Castillo en Castillo y tiro porque me toca: El Castillo de Sax

En está ocasión os cuento el cuarto pero no último castillo que  hemos visitado, desde que comencé a escribir sobre los castillos ya hemos visitado dos castillos más de la lista que hice. 
Hoy toca hablar de la excursión al Castillo de Sax. Este castillo se encuentra en el municipio de Sax, Alicante y los domingo por la mañana hay visitas guiadas gratuitas. Sólo hay que entrar en la web del ayuntamiento e inscribirte para el domingo que se quiere ir y presentarse en la puerta de entrada al castillo.

Fuimos a visitar el castillo en el mes de noviembre y nos salió un día soleado aunque el aire era fresco y a la sombra se notaba algo de frío pero en el sol hacía mucho calor. Hubo momentos de estar en manga corta asados de calor mientras subíamos las cuestas del castillo con la peque en brazos.

La llegada a Sax fue fácil y rápida, por la autovía se llega en un momento y no hay perdida.  Una vez que llegamos aparcamos justo en la cera que da al recinto del castillo. El Castillo está en lo alto de un cerró y todo el recinto está vallado. Una vez pasadas las vallas te encuentras una pinada con varias zonas para pinic a lo largo del camino que te lleva al castillo. Es todo muy bonito y agradable, lo único menos agradable es subir todo el camino cuesta arriba, además pensábamos que llegábamos tarde e íbamos deprisa y eso lo notamos. El castillo tiene otra entrada por el casco antiguo, consiste en ir subiendo el cerro por unas escaleras metálicas. Se puede dejar el coche en esa zona pero no lo recomiendo porque no hay mucho aparcamiento y las calles para llegar hasta ahí no son muy anchas.

Una vez arriba vimos en la puerta de entrada al castillo a un grupo de personas con la guía en cabeza, uuuufffff menos mal acababan de empezar, así que no nos perdimos mucho. Cuando llegó el momento de abrir la puerta del castillo la guía vio que no abría la llave, estuvo intentándolo varias veces y hasta algunos de los visitantes también se ofreció ayudarla. Al final la guía tuvo que llamar y pedir que le trajeran las llaves correctas, por lo visto habían cambiado la cerradura y no le habían avisado, vaya apuro que pasó la chica. Una vez que llegaron con las llaves pudimos comenzar la visita. El Castillo es bastante grande, tienen el aljibe, la gran torre rectangular que tiene mucha altura y desde ella se podía ver perfectamente si había enemigos acechando. 

Castillo de Sax
Subida al Castillo desde el casco antiguo

Puerta de entrada al Castillo
Escalara subida a la torre



La visita con la guía fue muy interesante, la verdad que sin esas explicaciones sólo sería un castillo mas y con la información que da la guía te hace volver atrás e imaginártelo en su época de esplendor. 

Una vez terminada la visita nos quedamos en la zona de pinic que hay el castillo, allí las peques almorzaron muy a gusto y estuvieron un ratito jugando y disfrutando al aire libre. Después de almorzar como era pronto decidimos dar una vuelta por el casco viejo del pueblo y cuando se acercó la hora de comer nos fuimos a por el coche para ir a casa.

Planificando las vacaciones...





Ya queda menos para irnos de vacaciones, así que estoy en plena recopilación de lugares para visitar y actividades que se puedan realizar en familia en el destino elegido. La verdad es que con la ayuda de Internet ya tengo una lista impresionante de cosillas interesantes para hacer, luego me tocará ir repasándolas una a una y viendo cuáles se ajustan más a nuestros planes y sobre todo al tiempo que disponemos.
Mientras tanto, aquí estamos pasando el verano lo mejor que podemos, entre la piscina, la playa y alguna otra actividad para que las peques estén distraídas.

En Julio han estado realizando un curso de natación que las tenía casi toda la mañana ocupadas. La peque ha hecho el curso de iniciación y la mayor el de perfeccionamiento. Se lo han pasado muy bien y lo más importante es que han aprendido mucho. Les ha gustado tanto que en Agosto continuarán otros quince día más, así están ocupadas mientras nosotros trabajamos. ¡Hay que ir haciendo malabares para que ellas puedan disfrutar del verano en los ratitos que no estamos!😅

Por las tardes al estar los dos en casa vamos haciendo diferentes actividades, a veces nos bajamos a la piscina, otras nos acercamos un ratito a la playa y otras veces quedan con amiguitas para jugar (patinar, montar en bici, hacer manualidades, inventarse coreografías, etc). 

También hemos disfrutado de las fiestas de nuestro barrio que han sido a finales de Julio. Son muy divertidas y tienen muchas actividades para pequeños y mayores. Una de las cosa que nos encanta es visitar las calles, éstas son adornadas por lo vecinos con materiales reciclados y cada calle tiene una temática diferente. La mejor adornada se lleva un premio y una placa que se coloca junto a la placa del nombre de la calle. Otro clásico es acudir a ver el desfile de disfraces, son geniales, divertidos y originales. Lo pasamos en grande al ritmo de la música a la vez que nos reímos un rato.

El verano está siendo muy completo, pero tengo ganas de que llegue el momento de irnos de vacaciones, cambiar por completo de aires, descubrir lugares nuevos, dejarme sorprender y descansar.  El hecho de no tener que ir con prisas y saber que no hay que correr, ya es un placer.


De Castillo en Castillo y tiro porque me toca: Castillo de Elda

Hoy os voy a contar la excursión al tercer castillo de nuestra lista, el Castillo de Elda y sus Casas Cueva.
Visitando la web del ayuntamiento de Elda vi que se realizaban visitas guiadas gratuitas los domingos por la mañana, desde las 11:00 hasta las 13:00. Sólo hay que esperar en la puerta del castillo a la guía y ya está.

Como viene siendo habitual, ese domingo por la mañana antes de salir preparamos bocadillos, fruta y botellas de agua para nuestro almuerzo. Así que, con todo listo montamos en el coche camino de Elda. Ésta vez el GPS no nos llevó por ningún atajo, nos llevó perfectamente por la autovía hasta llegar a las faldas del castillo. 

El Castillo está en un pequeño cerro junto al río Vinalopó, se accede a él por un camino asfaltado que termina en una explanada con un mirador, desde el que se puede ver todo el pueblo. 
Una vez en la explanada, fuimos a la puerta del castillo. Como no vimos a nadie, no  nos contestaban al llamar a la puerta, y no ver ningún cartel que nos indicara donde había que esperar a la guía, decidimos dar una vuelta alrededor del castillo, por si había otra puerta. Al final resultó ser un curioso paseo por medio del campo que sólo nos sirvió para comprobar que no había ninguna entrada más. Otra vez en la explanada, decididos a dar más tiempo a la guía para que llegara, aprovechamos para contemplar las vistas desde el mirador y hacer unas fotos. Evidentemente, las fotos las saqué con mi cámara réflex, que últimamente me acompaña a todas partes. Al rato nos dimos cuenta de que había gente esperando en las escaleras que hay en un lado de la explanada. Decidí acercarme a preguntar y me comentaron que la guía estaba terminando la visita anterior y que en breve volvía a subir a la puerta del castillo para comenzar otra visita. 

El Castillo de Elda

Vistas desde el mirador
Vistas desde el mirador

Efectivamente, al poco llegó la guía y pudimos comenzar la visita. La chica fue majísima en todo momento y muy atenta con los peques
El castillo es pequeñito pero está restaurado y se puede ver perfectamente lo que fue en su época. La guía nos explicó su historia y nos enseñó sus habitáculos más destacados: la casa del gobernador, donde ahora se celebran bodas civiles, el calabozo, donde nos explicó el sistema que utilizaban para entregarles la comida a los presos y la torre, donde vimos una pequeña exposición de piezas de cerámica. Al subir a lo más alto pudimos contemplar las vistas y la guía nos explicó que se vía el Castillo de Sax y otras curiosidades. Mis peques hicieron amistad con otra nena que estaba con sus papis y estuvieron un ratito correteando y jugando.


Puerta de entrada al Castillo
Y entrada a la casa del Gobernador
Entrada al calabozo




Escaleras de entrada a la Torre

La Torre














Una vez terminada la visita del Castillo, nos dirigimos con la guía a las casas cueva que hay justo debajo del castillo. Aquí ya no nos acompañó la amiguita con la que habían estado jugando en el castillo porque ya habían visitado antes las casas cuevas con sus papás. Debajo del castillo hay tres casas cueva. Originalmente cada casa era independiente de las demás, pero al pasar a ser propiedad del ayuntamiento, las unieron  para hacer una exposición. En ellas hay una muestra de la vida cotidiana de la zona, con sus instrumentos y herramientas de trabajo y de la casa. Se ve cómo fueron esas casas por dentro y cómo vivía la gente de la época. Todo lo que hay en ellas han sido donaciones de los habitantes del pueblo. Las peques, sobre todo la mayor, estuvieron encantadas con la visita, recorriendo sus pasillos y sus escaleras mientras preguntaban por todo lo que veían.



Mesa y máquina de coser



Mesa de trabajo de la cocina

Dormitorio del bebé



Mesa del comedor




Recibidor
Habitación de matrimonio 

Foto de los años 60 antes de ser
reconstruido el Castillo y las Casas Cuevas




Cocina
Al terminar decidimos dar una vuelta por la Sierra del Cid y buscar la ruta de senderismo que nos había recomendado la guía durante la visita. Cuando dimos con el inicio de la ruta, vimos que no estábamos preparados para hacerla. Tiene un principio un poco complicado y no llevábamos el calzado adecuado ninguno de los cuatro y tampoco la vimos viable para la peque,  la mayor sí podría hacer esa ruta pero la peque aún no.
Estuvimos allí almorzando en plena naturaleza y al terminar nos fuimos a casa. Esta ruta de senderimo la tendremos en mente para más adelante!






Receta de tahini

¡Hola! Hace tiempo que quiero contaros como preparo la receta de tahini; El tahini es una crema de sésamo tostado. Yo la tomo desde peque...